viernes, 20 de junio de 2014

Las Polonias

Las Polonias

Ya está aquí, ya llegó: ¡EL VIAJE DEL REBAÑO!
Después de unas merecidas vacaciones en casa, llegó la segunda edición del viaje anual de visita-al-erasmus del rebaño. Destino: POLONIA.

  • En dos tandas diferentes, llegamos a Varsovia:


La ciudad nos recibió de noche, preciosa, y nosotros, pueriles e inocentes, fuimos a la búsqueda de un Kantor para cambiar el dinero. Hasta ahí, todo marchaba sobre ruedas. Hasta que se nos ocurrió la fantástica idea de hacerle caso a Obi para llegar al albergue...
Con las maletas colgando, fuimos y venimos durante dos horas, buscando el camino correcto. Muchos polacos buena gente intentaron ayudarnos, pero éramos un caso muy perdido. Y más de uno, estuvo a punto de quedarse frito en los poyetes de los mapas... Finalmente, y en taxi ya, llegamos al albergue, donde Bill y Ricis nos esperaban con unas ganas locas.
No perdimos ni un segundo, dejamos las cosas en el cuarto y nos fuimos al centro a buscar algo para llenarnos el estómago.


Y esta función, la cumplieron los "pierogis", uno de los platos más típicos de la cocina polaca que consiste en pasta rellena de vegetales.
También probamos cervezas de sabores muy extraños y salimos a explorar. Con la emoción y el subidón que da estar todos juntos en una nueva ciudad desconocida, intentamos un poco de turismo nocturno que no acabó del todo bien y, después de una noche fantástica, volvimos al albergue.


Aunque esa noche tuvimos un pequeño percance con un señor gordo que intentó violar a Guetta y que miraba fijamente a Obi y Ricis mientras dormían, el día siguiente nos esperaba una visita en condiciones de la ciudad. Bueno, en condiciones... No sabíamos muy bien qué cosas había que ver así que nos dedicamos a vagar por la ciudad sorprendiéndonos a cada esquina con algo maravilloso, como la biblioteca nacional o la sirena, hermana de la de Copenhague.


Eso sí, maletas siempre al hombro. Y por la tarde, llegaba el autobús para nuestro siguiente destino.


  • Segunda parada: Poznań
Aunque llegamos muy cansados, arrastrando todo el sueño que el señor gordo del albergue no nos dejó tener, fue una ciudad que disfrutamos mucho. ¡También sin plan y de improviso!


Poznan es una de las ciudades más antiguas y grandes de Polonia, aquella en cuyo albergue no tuvimos, sorprendentemente, ningún problema (bueno, no funcionaba el microondas). La visita fue también improvisada, aunque descubrimos rincones preciosos que, de otra forma, no habríamos llegado a conocer. Y, he de decir, que la plaza principal fue una de las cosas más bonitas de todo el viaje.


  • Seguimos en la carretera: WROCLAW.
Tercera ciudad polaca, tercera parada. El polskibus se estaba haciendo rico con todos nosotros, pero estábamos encantados de pagarle la hipoteca al conductor. 
Wroclaw fue la ciudad más express. Llegamos ya casi anochecida, pero aún así tuvimos tiempo de un paseo por el centro y una buena cena para todos los gustos, aunque Bill se había ido a Cracovia a esperar a la segunda parte de la gente.


La plaza del centro es también una maravilla de colores, pero ninguna como la de Poznán. La ciudad era muy bonita, pero, lamentablemente, no pudimos disfrutarla todo lo que merecía.


Wroclaw es famosa por sus duendecillos. Hay más de 30 escondidos por toda la ciudad, pero no tuvimos el tiempo ni la suerte de encontrarlos a todos. ¡Estas criaturas crecen demasiado rápido! Aún así, tuvimos la oportunidad de ver a algunos y mandarle nuestros más sinceros respetos a la comunidad gnomil polaca:

 

Eso sí, el albergue que escogimos fue el mejor de todos... Venía con guitarra incluida. Y muchos cojines para tirarnos por los suelos. Aunque tal vez la noche no fue la más indicada para ello :P


  •  Y, por fin, llegó: CRACOVIA.
¡Por fin estábamos todos juntos! Y a partir de este segundo, todo fue sobre ruedas. Como si fuera Granada.

Cracovia nos acogió con muchas ganas, nos hizo disfrutar como enano, la comida polaca y las tonterías era lo único de lo que nos alimentábamos.


Visitamos el castillo, la plaza, paseamos por el río y la fiesta polaca tampoco se nos dio mal del todo. Además, teníamos dos habitaciones del albergue enteras para nosotros (aunque no gel ni champú, y no sé cómo pudimos arreglárnoslas...).


Pero Cracovia se nos quedaba corta y tuvimos que añadirle dos lugares de visita imprescindible:

  •  Auschwitz
Campo de concentración nazi.

Arbeit macht frei: el trabajo te hace libre


Las emociones que un sitio como este te hacen sentir son tan difíciles de explicar como puede ser intentar reprimirlas. Pisas las historia con tus pies y la tocas con tus manos, la estás respirando en el aire. Y cuando es una historia tan dura como esta, te da muchas cosas que pensar.


La imagen que hay abajo es el interior de una cámara de gas. Las marcas de las paredes son los arañazos de los judíos desesperados.



  • Zakopane
Y esto fue, si se me permite decirlo, la joya del viaje. Aunque casi no llegamos al autobús [mea culpa (¡lo siento muchísimo!]), es una de las experiencias más bonitas que he tenido en todo el erasmus y uno de los lugares más preciosos en los que he estado (y estaré, probablemente) en toda mi vida:

 

Es una reserva natural, coronada por dos lagos enormes. Nosotros sólo visitamos uno, pero tuvimos tantísima suerte que lo vimos congelado y rodeado de nieve.


Una no puede decir todos los días que ha almorzado en manga corta encima de un lago congelado... 


La larga caminata hasta arriba es algo que disfrutamos una barbaridad. Nos sentimos como verdaderos hobbits rodeados de tanto árbol espeluznantemente alto.


 Eso sí, sin perder nunca la sonrisa y las ganas de pasarlo bien y hacer el tonto.


 *

Y básicamente, así acaba el resumen de uno de los mejores viajes de toda mi vida. La resaca de esta preciosidad de lago es algo difícil de olvidar.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Ork a tu vida.