viernes, 31 de enero de 2014

Fackelwanderung

Fackelwanderung
Paseo nocturno con antorchas.

Pues bien, más allá del título, poco queda que explicar.
El pasado sábado día 18 –y tan pasado–, la organización AEGEE de aquí de Heidelberg, encargada de organizar eventos para erasmus y otros estudiantes, propuso un evento que prometía grandes expectativas: el fackelwanderung.
Nos reunieron cuando ya oscureció (aunque ese tiempo abarca desde las 4 y media de la tarde hasta las 7 de la mañana) en una de las instituciones que tienen, cerca de la cuesta del camino de los filósofos. Y, trayendo nosotros ya una taza desde casa, nos invitaron a todo el Glühwein calentito que pudiéramos tomar.




Por desgracia, estuvimos quietos demasiado tiempo y el frío hizo mella, pero tras casi una hora parados en medio de la calle, nos dieron una espada de cera a cada uno, la encendimos y echamos a caminar.


Subimos por una cuesta nueva a la que siempre acostumbro a usar para subir al Philosophenweg, donde disfrutamos de unas vistas nocturnas de nuestra querida Bismarckplatz y las luces verdes del Galleria que aún no se habían apagado.

Y luego, llegamos al Philosophenweg, con miedo de quemar alguna hoja y causar una pequeña deforestación. Las vistas que el paseo nos ofrecía de noche eran increíbles, y no de esas que se puedan plasmar con una cámara de las nuestras, por desgracia. Si ya de día la vista es preciosa, de noche fue más mágica aún.


El castillo iluminado y las luces de la ciudad nos acompañaron junto al calorcito de las antorchas, haciendo el viaje de cuento, pero demasiado corto. Aunque en algunas ocasiones me sintiera como uno de los siete enanitos yendo a trabajar (?).

Finalmente, bajamos las escaleras infernales donde algunas de las antorchas perdieron la vida (RIP) y donde más de uno casi abrasa hasta las raíces de la Heiligeweg (la montaña donde está el camino); pero no hubo accidentes que lamentar, salvo algún que otro tropezón y muchas quejas del carajo que veíamos cuando la mitad de las antorchas ya se habían consumido.


La altstadt nos recibió llena de luces y de gente, y, tras un pequeño paseo mientras esperábamos que mi antorcha se consumiera (aunque al final tuvimos que sacrificarla con una botella de agua), nos esperó una pizza calentita preparada para ser engullida.
Guten Apettit!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Ork a tu vida.