martes, 19 de noviembre de 2013

¡En familia!

¡Heidelberg en Familia!


El finde después de que viniera Ricis, llegó otra visita muuuy muy especial: ¡mis padres!
Llegaron el jueves 24 por la noche, muy muy tarde, tanto que no encontramos nada para cenar y acabamos comiendo pizza. Llevaba dos meses sin verlos y me dio muchísima alegría volver a estar con ellos.


 La mañana del primer día amaneció con niebla y con ganas de visitar la ciudad que no pudieron ver mis padres la noche anterior por lo tarde que llegaron. Lo primero que hicimos fue ver el río y, una vez asomados a la orilla, se le ocurrió a mi padre que podíamos tomar un barco y dar una pequeña vuelta por el Neckar, cosa que nunca había hecho.




Allí tomamos un desayuno calentito.


Al bajar, visitamos los sitios más turísticos de la ciudad, teniendo como primera parada el monito y el Alte Brücke.



Dimos una visita por la orilla del río… 


... hasta la otra orilla.


Volviendo por la Hauptstraße…


Llegamos a la mensa, donde los "invité" a comer.


Y luego visitamos, también por mi primera vez, la maravillosa tienda de navidad de Uniplatz.


Es como un pequeño mundo navideño encerrado, y nunca podrías imaginar que tal minimundo se esconde entre esas cuatrocientas paredes. Aunque todo es horrorosamente caro.
¡No puedo esperar a ver toda la ciudad decorada como esa tienda cuando llegue el mercado de navidad!


Al salir de Christmas Land, decidimos ir al castillo, pasando antes por mi universidad:


Cogimos el funicular y subimos hasta lo alto.


Disfrutamos de una visita tranquila, ya que, en el fondo, el castillo no tiene mucho que enseñar, a parte de unas vistas maravillosas:
 

Fuimos a la parte de los arcos y los jardines en los que nunca había estado, por cierto.



Al volver a la ciudad, aprovechamos para comprar una magdalena de chocolate de esas que me llevaban llamando desde junio, incluso cuando no las conocía.


Aprovechamos lo que quedaba de tarde para comprar todo lo que me hacía falta y cenamos en un bar "típico español", Bar Madrid. Aunque visitamos a "uno", que nos dijeron que era paisano linense y resultó un sanlucareño.


La mañana del segundo día empezó fuerzas. Visitamos la Santpeterskirche, la biblioteca


y muchos lugares más, pero nuestra visita principal fue...


¡El Philosophenweg! Tuvimos que andar, subir, subir, cansarnos...


Pero al menos no por el peor camino, y con unas vistas muy dignas de ver.


Al llegar arriba, el sol nos sonrió y un guitarrista empezó a alegrarnos la tarde.








Al volver, ya tenía mi edredón y todo lo que me hacía falta.
De camino a casa, compramos el apio que faltaba, los tomates, y unas cuantas castañas.


Ya en casa, aprendí cómo hacer refrito para la paella y puchero, comida que me duró una semana y de la que me sentí orgullosa, pues ya he hecho mi primer puchero alone, del cual aproveché para hacer mis primeras croquetas.


Finalmente, llegó la noche y la mañana del día siguiente, en la cual tuvimos que despertarnos muy tempranos y decirnos adiós antes de lo que hubiéramos querido. Pero el finde, a pesar de algún que otro altibajo, mereció muchísimo la pena y fue fantástico.


MUCHAS GRACIAS  

¡OS QUIERO!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Ork a tu vida.