sábado, 28 de septiembre de 2013

Letzter Sprachkurstag

Letzter Sprachkurstag

El pasado viernes 27 fue el último día de clase y, en vez de dar clase como todos los demás grupos, hemos ido a desayunar a Triplex Mensa. Le hemos regalado a Herr Kollenz una botella de vino y un vaso llenito de ositos GUMMY.



Hemos aprovechado también para celebrar el cumple de Victoria, a la que le regalamos también ositos de gominola y una tarjeta multilingüe.


Aprovechando que estábamos todos juntos y en el centro de la ciudad, hemos ido de visita turística. Y  la primera parada, tras la Neue Universität, fue la Cárcel de los estudiantes:


Desde sus comienzos, la Universidad de Heidelberg tuvo su propia jurisdicción. Las faltas cometidas por los estudiantes en contra del orden público no eran sancionadas por las autoridades de justicia de la ciudad, sino que cada vez que un policía sorprendía a un estudiante en algún "delito", comunicaba el caso a la Universidad y ésta citaba al alumno y le imponía un castigo, el que consistía, por lo general, en permanecer durante un tiempo determinado en la cárcel de estudiantes.


Durante el siglo XIX hasta 1914 les parecía a los estudiantes cada vez más divertido ser encerrados. Incluso era una deshonra el no haber permanecido durante su tiempo de estudiantes al menos una vez en la cárcel.

Oh, dulce Emmy, qué desiertas son estas noches sin ti.
Durante el tiempo de arresto no se les llevaba a los estudiantes agua para lavarse, tenían que ir a una fuente que se encuentra en el patio. Tampoco había cocina. En los primeros días de arresto sólo recibían agua y pan. Después se les podía llevar comida y también cerveza.



Gran parte de su estancia la pasaban decorando las murallas de sus piezas y de la escalera con siluetas de sus compañeros, el tiempo de arresto, dichos graciosos y escudos y monogramas de sus comunidades. El color negro lo obtenían del tizne de las velas o las estufas. Luego se les trajeron más colores.


Tras una visita y muchas fotos, llegamos a la segunda parada: Heilige Kirche, en Marktplatz. Y subimos hasta arriba, con muuuuchos escalones en forma de caracol.


Con unas vistas preciosas y mucha historia acerca de la ciudad, dimos tres vueltas a la torre y sonaron las campanas.



Así, nos desplazamos poco a poco hasta la última parada: Max Webber Haus, donde nos esperaba un perfecto Brunch para despedirnos del día de una forma maravillosa.




PS: some of the pictures are not mine (Lauren, Victoria, Sara und Marina <3)

2 comentarios:

Ork a tu vida.